La duración de este tratamiento puede ser para toda la vida si se siguen ciertos factores clave. Cuando el procedimiento técnico se realiza correctamente, la biología acepta la fijación y el paciente se compromete a mantener una rutina de cuidados adecuada, el resultado será duradero.
Como especialista en rehabilitación dental, siempre insisto en que el éxito a largo plazo depende tanto de mi trabajo como del compromiso del paciente. Es fundamental mantener una buena higiene bucal, asistir a las revisiones periódicas y seguir las pautas recomendadas.
Sin embargo, hay factores que pueden poner en riesgo el tratamiento. El tabaco, la falta de higiene y el descuido son los principales enemigos que pueden comprometer su estabilidad.
¡No es tan difícil! El esfuerzo del profesional y del propio organismo para integrar la fijación solo será efectivo si el paciente se implica activamente en su cuidado.
El verdadero secreto para que dure toda la vida está en tus manos.
Diagnóstico y planificación
La doctora Beatriz Ferrón, especialista en rehabilitación dental en Granada, se encargará junto con su equipo de diagnosticar, valorar y diseñar un plan de tratamiento personalizado para tu caso.
1. Entrevista personal
El primer paso será una entrevista con la doctora Beatriz, donde te preguntará cuáles son tus objetivos y qué aspectos deseas mejorar. A partir de esta conversación, junto con una exploración clínica y radiológica, elaborará un plan de tratamiento detallado adaptado a tus necesidades.
La doctora nunca trabaja sin un TAC, ya que esta herramienta es fundamental para obtener mediciones exactas sobre la disponibilidad ósea de tus maxilares. El TAC permite conocer la anchura, altura y densidad ósea, además de identificar el recorrido de los nervios. Gracias a esta información, la cirugía se realiza con máxima precisión y seguridad, reduciendo significativamente los riesgos.
En esta valoración, la doctora determinará si el tratamiento se puede llevar a cabo de forma inmediata o es mejor optar por una colocación diferida. Además de la anestesia local, en la clínica ofrecemos la opción de sedación consciente para aquellos pacientes que sientan temor ante la cirugía.
2. Colocación del tornillo de fijación
Este procedimiento es sencillo e indoloro, muy similar a la experiencia de realizar un empaste. Gracias a la anestesia local, el paciente no sentirá molestias durante la intervención. Siguiendo las recomendaciones del equipo médico, al día siguiente podrás retomar tu rutina con normalidad.
3. Postoperatorio
Una semana después de la intervención, se realiza una revisión para asegurarse de que todo evoluciona correctamente y proceder a la retirada de los puntos.
El proceso de osteointegración, es decir, el tiempo que tarda el organismo en asimilar la fijación y rodearla de hueso para fijarla de forma natural, dura entre 3 y 4 meses. Durante este periodo, según el caso, el paciente podrá llevar una pieza provisional hasta que se coloque la definitiva.
4. Colocación de la corona dental
Una vez finalizada la fase de cicatrización, se tomará un registro digital mediante nuestro escáner intraoral. Este sistema permite obtener una imagen precisa para que el laboratorio confeccione una corona de prueba, que se probará en la boca del paciente para garantizar un ajuste perfecto.
Si todo es correcto, el laboratorio finalizará la pieza definitiva en zirconio, un material altamente resistente y estético.
5. Cuidados básicos
Una vez colocada la corona, se explicarán los cuidados esenciales para garantizar su durabilidad. Además, se programarán revisiones a los 3 meses, a los 6 meses y posteriormente de forma anual para asegurar que todo se mantiene en óptimas condiciones.
En la Clínica Dental Beatriz Ferrón, estamos comprometidos con ofrecerte un tratamiento seguro, personalizado y con resultados duraderos.
Beneficios de este tratamiento
Aunque la inversión inicial puede ser mayor en comparación con otras soluciones como las dentaduras postizas o prótesis removibles, esta opción es, a largo plazo, la mejor alternativa por sus múltiples beneficios y su excelente relación calidad-precio.
Tratamiento conservador
Una de sus principales ventajas es que no afecta las piezas dentales adyacentes. Para llevarlo a cabo, únicamente se requiere espacio protésico y suficiente hueso maxilar.
En cambio, las coronas o prótesis removibles suelen implicar el desgaste de dientes sanos. Por ejemplo, para colocar una funda es necesario tallar el diente, reduciéndolo de tamaño y debilitándolo. Asimismo, las prótesis removibles utilizan ganchos que, con el tiempo, pueden desgastar las piezas de soporte, provocando caries o fracturas.
Por ello, la opción más conservadora y segura para reemplazar un diente perdido es esta técnica avanzada.
Prevención de la pérdida ósea
Cuando se pierde una pieza dental, el hueso maxilar comienza a deteriorarse tanto en anchura como en altura. Este proceso, conocido como atrofia ósea, ocurre porque el hueso deja de cumplir su función.
Reponer la pieza dental a tiempo minimiza esta pérdida. Al restaurar las fuerzas masticatorias de forma natural, el hueso vuelve a tener una función activa, evitando su reabsorción y facilitando una cirugía más sencilla y segura.
Durabilidad a largo plazo
Con un buen mantenimiento y revisiones periódicas, este tratamiento puede durar toda la vida, lo que lo convierte en una inversión segura y efectiva.
Aspecto y sensación natural
Esta técnica no solo restaura la funcionalidad, sino que también imita a la perfección el aspecto de un diente natural. Se realiza un estudio detallado del color y la forma de tus piezas para que la corona definitiva se integre de forma natural con el resto de tu sonrisa. Además, la sensación al masticar es prácticamente idéntica a la que proporciona un diente original.
Beneficio para el resto de los dientes
Al restaurar la función del diente perdido, se equilibra la distribución de las fuerzas masticatorias, evitando sobrecargas en otras piezas dentales. Esto reduce el riesgo de fracturas, desgastes prematuros o problemas en la mordida.
Mantenimiento sencillo
Cuidar tu nueva pieza dental es muy fácil. Basta con seguir una rutina de higiene bucal adecuada (cepillado, colutorio y seda dental) y acudir a las revisiones periódicas para garantizar su buen estado.
En definitiva, esta alternativa no solo aporta un resultado estético impecable, sino que también contribuye a preservar la salud bucodental en el largo plazo.
• Factores del paciente: fumar, periodontitis, diabetes, mala higiene entre otros.
• Mala cicatrizacion e infeccion en el area quirurgica
• Enfermedad periodontal
• Fuerzas excesivas en el implante, paciente bruxista.
• Problemas en la corona del implante.
• Deficiencia osea.